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Taciano (siglo II)

Por diversas fuentes sabemos que Taciano fue asirio, pero nada definido conocemos sobre el lugar exacto de su nacimiento. Epifanio dice que era nativo de Mesopotamia; y de ciertos hechos sobre su vida podemos afirmar que vivió en el siglo II.

En su juventud era un ferviente estudiante de literatura pagana, dedicado especialmente a la investigación de la filosofía, pero al no encontrar satisfacción en el laberinto de la especulación griega rompió totalmente con el paganismo que se le presentaba bajo el nombre de religión. En tales circunstancias se encontró con los libros sagrados de los cristianos, siendo poderosamente atraído por la pureza de su moral y por los medios de liberación de la atadura del pecado que mostraban. Él mismo nos relata este encuentro:

‘Después que me hube iniciado en los misterios y examinado las religiones de todos los hombres, instituidas por afeminados eunucos, hallando que entre los romanos el que ellos llaman Júpiter se complace en sacrificios humanos... que Diana... exigía la misma clase de sacrificios... entrando en mí mismo, empecé a preguntarme de qué modo me sería posible encontrar la verdad. En medio de mis graves reflexiones, vinieron casualmente a mis manos unas escrituras bárbaras, más antiguas que las doctrinas de los griegos y... realmente divinas. Y hube de creerlas por la sencillez de sus doctrinas... por la fácil comprensión de la creación del universo... por la previsión de lo futuro... y por la unicidad de mando en el universo.’

Parece que abrazó el cristianismo en Roma, donde conoció a Justino Mártir, disfrutando de su amistad y de las enseñanzas de este eminente maestro del evangelio. Sin embargo, tras la muerte de Justino, Taciano cayó bajo la influencia de los gnósticos, fundando él mismo una secta ascética que profesaba rígidos principios, hasta el punto de ser llamados encratitas, es decir, abstinentes, pues prohibían el matrimonio y mandaban abstenerse de ciertos alimentos. Después se trasladó a Antioquía donde congregó un gran número de discípulos que siguieron con sus prácticas incluso después de la muerte de Taciano.

La fama de Taciano como escritor se debe a dos cosas: su Discurso contra los griegos, obra de carácter apologético en la que defiende la revelación cristiana frente a las especulaciones de la filosofía pagana, y el Diatessaron (Lit. de los cuatro), la primera armonía de los cuatro evangelios nunca antes realizada y que compuso en siríaco hacia el año 172 aproximadamente.

La iglesia siria valoró en tal manera el Diatessaron que lo tuvo como texto estándar hasta el año 400, cuando fue sustituido por los cuatro evangelios. En cambio, en las iglesias latina y griega cayó en descrédito a causa de la desviación doctrinal de su autor. 

El intento de Taciano era compilar una armonía cronológica de los relatos de los cuatro evangelios, de los que recoge 2.769 versículos, omitiendo entre otras cosas las genealogías que Mateo y Lucas dan de Cristo. Del evangelio de Marcos recoge el 50 por ciento, de Lucas el 66 por ciento, de Mateo el 76 por ciento y de Juan el 96 por ciento. El Diatessaron es también un poderoso testimonio de que ya en el siglo II se reconocían como autoritativos los cuatro evangelios. Gozó de gran difusión pues fue traducido al árabe, persa y lenguas europeas.

La influencia del Diatessaron se ejerció sobre algunas traducciones de los cuatro evangelios hechas al siríaco, latín, armenio, georgiano y godo, siendo su estructura narrativa un modelo para posteriores armonías de los evangelios.

El lenguaje en el que originalmente fue compuesto es un asunto muy debatido, pues existe un fragmento en griego hallado en Dura Europos. No obstante, análisis estilísticos demuestran que el Diatessaron prefiere la construcción gramatical siríaca.

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