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Samuel Isaac Joseph Schereschewsky (1831-1906)

Samuel Isaac Joseph Schereschewsky nació de familia judía en Tauroggen, Lituania rusa, el 6 de mayo de 1831 y murió en Tokio, Japón, el 15 de septiembre de 1906. Fue educado en la escuela talmudista de Zhitomir, Rusia, y en la universidad de Breslau, donde pasó dos años. Todo indicaba que su vida sería la de un hebraísta rabínico y un erudito talmudista. Pero la lectura del Nuevo Testamento en hebreo que la London Society for the Promotion of Christianity among the Jews había editado, cambió el curso de su vida. En 1854 fue a los Estados Unidos, estudiando teología en el Western Theological Seminary (presbiteriano), Alleghany, Pa., en 1855-58, pero en ese último año se adhirió a la Iglesia episcopal protestante y estudió durante ocho años en el General Theological Seminary en Nueva York. Fue ordenado diácono en 1859 y pastor en 1860. Luego fue a China como misionero, residiendo sucesivamente en Shanghai (1860-63) y Pekín (1863-75). Desde 1875 a 1877 estuvo en los Estados Unidos y en ese último año fue consagrado obispo misionero de Shanghai. En 1883 se retiró a causa de la parálisis, que había padecido desde 1881. No obstante, continuó su obra con gran perseverancia a pesar de sus dificultades. Desde 1886 a 1895 residió en los Estados Unidos, preparando una revisión de la Biblia en mandarín que él había traducido sin ayuda de nadie años antes. Llegó un momento en el que no podía sostener la pluma con sus dedos, dado que sólo tenía control de un dedo en cada mano. Entonces consiguió una máquina de escribir y con esos dos dedos mecanografió la traducción revisada del Antiguo Testamento del original hebreo al mandarín. Fue de nuevo a Shanghai, donde durante dos años se dedicó a transliterar el texto romanizado de su versión a los caracteres chinos. Desde 1897 hasta su muerte residió en Japón, preparando una referencia a la Biblia en mandarín y una traducción de los apócrifos, quedando éstos sin acabar.

Un contemporáneo dijo de él:

'La importancia de los logros del obispo Scherescheswsky no están tanto en su extensión y erudición como en su testimonio de valor indomable y su devoción a esa tarea. El sufrimiento bien mereció la pena. Solo a este hombre le ha sido otorgado dar a 250 millones de hablantes en mandarín, así como a las masas de lectores en China, los oráculos de Dios tal como están en el Antiguo Testamento. Repasando su vida a la luz de esos hechos, podemos trazar con seguridad el propósito divino al tomarle de un objetivo para el que un sucesor sería sin dificultad encontrado y liberarle para otro, para el cual su vida previa había sido una preparación única.'
(Jewish Christian Leaders, por George H. Stevens, Oliphants 1966)
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