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Lengua Gala

Historia

La lengua gala posee evidencias textuales desde el siglo III a. C. aunque la mayor parte del material proviene del I a. C. Nuestro conocimiento del galo procede de un número distinto de fuentes: los escasos préstamos galos adoptados por el francés; palabras, nombres de persona y tribus y topónimos en fuentes de origen latino y griego, y, sobre todo, los cientos de inscripciones galas encontradas, si bien la mayoría se componen de tan sólo unas pocas palabras (por lo general nombres propios), insertadas en frases estereotipadas, y en estado fragmentario. Según Isidoro de Sevilla el pueblo galo recibe su nombre por la blancua de su cuerpo, pues en griego, gála quiere decir leche. Y éste es el nombre con que los designa la Sibila, cuando al referirse a ellos dice 'Se cubren de oro sus blancos cuellos'. (Virg. En. I,660-661).
(Etimologías IX,2,104)

Datos

 

Dialectos

Existen indicios de diferencias dialectales.

Escritura

De todas las lenguas célticas continentales, la gala es la que más evidencia textual tiene. Existen inscripciones escritas en letras griegas unciales, la mayor parte de las cuales son de la región de Marsella, área antiguamente colonizada por los griegos. Igualmente existen inscripciones posteriores grabadas en letras romanas que se remontan al período posterior a la conquista de la Galia por César (52 a. C.), han aparecido sobre todo en la zona central de la actual Francia. Se trata de aproximadamente 15 inscripciones breves (monumentos funerarios y dedicatorias) en piedra además de largos fragmentos de un calendario que se remonta al siglo II d. C. hallado en Coligny (Ain). Las seis inscripciones encontradas en el norte de Italia están escritas en el "alfabeto lugano", una variante del etrusco . De las tres extensas inscripciones en piedra, dos de ellas son bilingües, en galo y latín: la inscripción funeraria de Todi (Umbría) y la dedicatoria de Vercelli (Piamonte oriental). Estas inscripciones datan aparentemente de un tiempo en el que la influencia política y lingüística de Roma ya era considerable en el norte de Italia (siglo III a. C. o posterior).

Entre 1970 y 1985, se encontraron tres inscripciones más largas en alfabeto latino cursivo, con textos de difícil interpretación: el fragmentario Plato de Lezoux (sobre 50 palabras), que parece contener una lista de máximas morales; la pequeña placa de pizarra de Chamaliéres (algo más de 50 palabras pertenecientes a principios del siglo i d. C.) y la inscripción, también en pizarra, encontrada en I'Hospitalet-du-Larzac (aproximadamente 200 palabras, alrededor del 100 d. C.) incluyen imprecaciones mágicas. La interpretación de estos textos presenta numerosas dificultades.

Gramática

Al contrario de lo que sucede con el hispano-céltico el galo no tiene un único modelo de orden constituyente en la oración; el orden básico es sujeto, verbo y predicado, pero en otras ocasiones e usa sujeto, predicado y verbo, así como verbo, sujeto y predicado.

La numeración en galo es la siguiente: 1 cintuxo(s), 2 al(l)os, 3 trito(s), tr(itios), 4 petuar(ios), 5 pinpetos, 6 suexos, 7 sextametos, 8 oxtumeto(s), 9 namet(os), 10 decametos.

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