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Familia Sino-Tibetana

Historia

Las lenguas sino-tibetanas forman una familia compuesta por más de trescientas lenguas que se hablan al norte de la India hasta Taiwan por el este y desde China hasta la península de Malaca por el sur. Se suelen clasificar en dos grandes subfamilias: la sinítica, integrada por el mandarín, cantonés y las demás lenguas de China; la otra subfamilia es la tibetano-birmana, cuyos miembros más estudiados, son la tibetana y la birmana. Esta subfamilia es muy difícil de clasificar, dado que está integrada por un mayor número de lenguas que la sinítica, que hablan también un mayor número de grupos étnicos, aunque menor número de personas.

Es muy frecuente reconocer en la subfamilia tibetano-birmana la existencia de cuatro ramas principales formadas por nueve grupos de lenguas. La procedencia de estas lenguas (que la lingüística occidental apenas ha estudiado) hay que buscarla en Tíbet, Nepal, Birmania, China occidental y el estado hindú de Assam.

Datos

La familia de lenguas sino-tibetana se habla en China y en buena parte del Sudeste asiático. Cuenta con más de mil millones de hablantes, superando así a todas las demás si exceptuamos a la indoeuropea. Además de las muchas variedades de chino, tibetano y birmano, la familia incluye un buen número de otras pequeñas y no tan bien conocidas lenguas, principalmente en el sudoeste de China y en el Tíbet.

Dialectos

La familia sino-tibetana se divide en las siguientes ramas:

  • Sinítica, que contiene el chino y sus dialectos; algunos de ellos son lenguas mutuamente ininteligibles. Las lenguas siníticas son monosilábicas y tienen como orden de la frase sujeto, verbo y objeto con modificadores que preceden a las palabras alteradas. Los registros más antiguos retroceden hasta el 2.000 a. C. e incluso antes.

  • Tibetano-Birmana, que tiene la siguientes ramas a su vez:

    • Kamarupan, dividida en tres grupos:

      • Kuki-Chin-Naga, las lenguas de este grupo se hablan casi todas en la región donde se juntan las fronteras de Assam (India), Birmania y Bangladés. Algunas de las principales lenguas son lusahi, thado, ao naga, sema, angami naga, konyak naga, tangkhul naga y lepcha o rong.

      • Abor-Miri-Dafla, que incluye la miri y adi, habladas en Assam y algo en el Tíbet y dafla o nisi, en Assam. Aunque pequeñas en número en Cuina, estas lenguas no están amenzadas porque son habladas más ampliamente en India. Aunque pequeñas en número en China, estas lenguas no están amenazadas porque son habladas más ampliamente en India. Del oeste al este incluyen el muy pequeño grupo sulung [autónimo (poh53 ut33)] que habla una lengua del grupo Arunachal occidental en un subgrupo distinto de las tibetano-birmanas, también la bugun, bogar y damu, que son estimadas variedades de la adi.

      • Bodo-Garo, que incluye la lengua bodo, hablada en India y Nepal, dimasa en las llanuras de Assam y garo, en las alturas de Assam y en Bangladés.

    • Himalayo, siendo el principal representante de este grupo el tibetano y sus dialectos con más de 4 millones de hablantes, en el Tíbet, Nepal e India. Además hay un gran número de lenguas habladas principalmente por grupos relativamente pequeños en Nepal, siendo la principal de ellas, aunque no es tibetana, la newari, con varios dialectos divergentes influenciados por las vecinas lenguas indo-arias.

    • Qiángico, que incluye el qiang, hablado en Sichuan occidental, China, con un número de dialectos que algunos de ellos son lenguas separadas.

    • Kachínico, que incluye la kachín o jingpo, hablada en Birmania septentrional, Yunnan e India.

    • Lolo-Birmano, que tiene las siguientes sub-ramas:

      • Búrmico, que incluye el birmano y sus dialectos, con un total de 22 millones de hablantes y lengua oficial de Birmania y segunda lengua de otros 3 millones; atsi o tsaiwa con casi 100.000 hablantes en Birmania y China, lashi y maru, hablados en Birmania y frontera con China.

      • Loloish, que incluye lisu, hablado en Birmania, China y Tailandia, yo o nyi, con más de 5 millones de hablantes en China suroccidental, aja, hablado en China y Birmania, lahu, en Birmania, China y Laos y naxi o moso, hablado en Yunan. Se cree que la lengua tanguta del reino medieval de Xixia perteneció a este grupo.

    • Baico, representado por la lengua bai o minjia, hablada por más de 1 millón de personas en Yunnan, China. 

    • Karénico, que incluye la lengua pho o pwo, hablada por más de 1 millón de personas en Birmania y Tailandia y relacionada con la taungthu; sgaw, hablada por más de 1 millón de personas en el delta del Irrawaddy en Birmania y kayah o karen rojo, hablado en Birmania. Las lenguas karénicas, a diferencia de sus vecinas tibetanas, tienen sujeto, verbo y objeto como orden de la frase, en lugar de sujeto, objeto y verbo.

Las lenguas sino-tibetanas se hablan primordialmente en China, India, Nepal y Birmania, aunque en grado menor también se hallan en las partes septentrionales de Tailandia, Laos y Vietnam. Salvo el chino pocas lenguas tienen muchos hablantes. Por supuesto la lengua china es la más hablada de esta familia y de hecho de cualquier familia. 

Escritura

 

Gramática

Las lenguas sino-tibetanas son monosilábicas y tonales, aunque no todas exhiben estas características; por ejemplo, el tibetano clásico y los dialectos que hoy se hablan en el Tíbet no son lenguas tonales y los contrastes tonales en birmano y kachín pueden ser relativamente secundarios. 

Quizás fuera en sus orígenes aglutinante, es decir que reuniera los distintos elementos gramaticales de las palabras para formar palabras compuestas, lo cual podría traducirse al español como una frase o una oración. Pero durante siglos, estas lenguas han pasado por una etapa monosilábica. Las lenguas monosilábicas no emplean las terminaciones de caso, tiempo ni ninguna otra que lleve elementos flexivos. Es más, en una oración cada palabra expresa un concepto individual. 

El significado y la sintaxis viene determinado por el orden en que se presentan las palabras en la oración (las palabras indican la relación gramatical o un determinado aspecto del significado). Las partes de la oración, como los nombres, verbos y adjetivos no se diferencian como en español; así por ejemplo, hay palabras que corresponderían unas veces a un verbo y otras a un adjetivo. 

La pérdida de los infijos, prefijos y sufijos, y lo que ellos significan, se suple gracias a otro rasgo característico: la variación de intensidad y altura en la pronunciación de las palabras, según lo que signifiquen o la función que desempeñen en la oración. Es decir, los matices de significado se representan por elementos fonológicos: acento y tono, y no por elementos sintácticos ni morfológicos. En casos extremos, como las lenguas que se hablan en el sureste de China, existen hasta ocho tonos distintos que matizan los significados.

Entre las lenguas de la región del Himalaya hay un grupo al que se la ha dado el nombre de 'lenguas himalayas pronominalizadas', pues en contraste con otras lenguas sino-tibetanas que no muestran mucha afijación en general, éstas sí tienen afijos en los verbos. Algunas autoridades creen que esto se debe a la influencia de las lenguas munda (austroasiáticas) mientras que otros creen que esta característica sería propia de un remoto proto-sino-tibetano.

La rama sinítica es aislante y la tibetano-birmana aglutinante.

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